martes, 4 de marzo de 2014

Foro Social del Frente Cívico Somos Mayoría en Córdoba 7-8 de Marzo. Síguelo en streaming!

Puedes seguir en directo el viernes 7 de marzo a partir de las 7 de la tarde la primera jornada del Foro Social en el siguiente enlace:

También podrás hacerlo el sábado 8 de marzo en cada una de las ponencias siguiendo estos enlaces:
http://www.ustream.tv/channel/somosmayoria
.Política ( 9'30-11)
.Movimientos sociales -Sociedad ( 11'30-13)
http://www.ustream.tv/channel/somosmayoria2
.Economía ( 9´30-11)
.Modelo de Estado ( 11'30-13) 
 


jueves, 27 de febrero de 2014

Acto de apoyo a las MARCHAS DE LA DIGNIDAD 22M en Madrid. Retransmisión en directo en streaming

El próximo jueves, 27 de febrero de 2014, el Frente Cívico “Somos Mayoría” (FCSM) celebrará, junto con otras organizaciones y colectivos sociales, un acto de apoyo a las Marchas de la Dignidad 22M en Madrid.
El acto tendrá lugar a las 19 horas en el Auditorio Marcelino Camacho (sito en calle Lope de Vega, 40, Madrid) y se podrá ver en directo en bit.ly/1pwBSSt
Las Marchas de la Dignidad, movilización unitaria que desde todos los rincones del estado confluirá en Madrid el 22 de Marzo, serán el momento de todas aquellas personas que tienen un proyecto de país diferente, frente a los corruptos y a una clase dirigente que está vendiéndolo a las oligarquías financieras de Europa y de Alemania, en particular, para crear un espacio común de lucha.
En el acto, que será presentado por Ginés Fernández (Coordinador de la Mesa Estatal del FCSM), intervendrán Julio Anguita, del Frente Cívico “Somos Mayoría”, Irene Montero, activista de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Ismael González, miembro de la Red de Solidaridad Popular, Agustín Moreno, activista de la Marea Verde y Araceli Ortíz, activista de la Marea Blanca. El cierre del acto correrá a cargo de la Orquesta Solfónica 15M.
Éstas son las Marchas de la Dignidad, las de un pueblo que se organiza y lucha contra el paro y la precariedad laboral y a favor de la generación de empleo digno y con garantías; contra los recortes sociales que afectan directamente a la sociedad; por el derecho a la vivienda y de los servicios básicos de la ciudadanía y a favor de los servicios públicos en cualquiera de sus formas (Sanidad, Educación, Servicios Sociales o Pensiones); contra la corrupción instaurada en las instituciones gubernamentales, políticas, económicas, financieras y judiciales; a favor de una auditoria de la deuda contraída ilegítimamente por el Estado y en contra del pago de la misma.

Retransmisión en directo en bit.ly/1pwBSSt

miércoles, 26 de febrero de 2014

LA RESPONSABILIDAD DE LA IZQUIERDA


Miguel Luis Jiménez
Mesa Estatal FCSM

Tras  la publicación de los últimos resultados de la encuesta del CIS (Enero 2014), podemos observar como  el PP baja dos puntos más desde el último barómetro hasta situarse en el 32,1%, hay que remontarse a los años 80’s para encontrar unos resultados similares. Mientras, el PSOE, sigue en caída libre retrocediendo algunas décimas más, hasta colocarse en su nivel más bajo de intención de voto de toda la serie histórica, 26,6%. Por otro lado, IU se mantiene en el 11,3%, mientras que la única fuerza política que experimenta un avance significativo es UPyD que consigue su mejor cifra con un 9,2%.

Sin embargo, estos datos han sufrido un tratamiento estadístico, tal y como admite el CIS en el documento publicado y no son los datos directos de las respuestas de las personas encuestadas. Si nos vamos a esos datos, los resultados son demoledores para los dos principales partidos políticos del país.

Como podemos observar en el gráfico adjunto, el bipartidismo se encuentra ya totalmente desbordado ya que PP y PSOE solo serían votados por el 22,6% de las personas encuestadas. Sin embargo, esta caída tan acusada en los dos principales partidos no se traduce en un aumento proporcional de los llamados partidos minoritarios, que mejoran sus resultados pero de una manera muy limitada. Así, IU se va al 7,1% y UPyD se queda en el 4,6%. El desplome de PP y PSOE ha terminado yéndose al voto en blanco, la abstención y los indecisos que suponen un demoledor 53.4% de los encuestados.



Sin embargo, lo más interesante es ver como han evolucionado estos datos desde las últimas elecciones al parlamento.  Sobre estas líneas se aprecia como los dos principales partidos han sufrido un descalabro en intención de voto sin paliativos, perdiendo el PP 19.7 puntos porcentuales pasa del 30.5% al 10.8%. El PSOE pierde 6,4 puntos pasando del 18.2% al 11.8%.

Esta sangría de votos no son recogidos en esta evolución por los partidos minoritarios sino que terminan engrosando las listas del voto en blanco (que se duplica) y la abstención. La suma de ambos elementos  pasa del 17% al 32.2%, un aumento de 15.2 puntos porcentuales. Es en este nicho donde se encuentra la mayoría del electorado del país que junto con los indecisos (21.1%) engloban al 53.3% del electorado.


La conclusión más importante que creo, debemos extraer de estos datos es que la gran mayoría de la población con derecho a voto se muestra desilusionada y no encuentra en los partidos políticos y las elecciones la respuesta a sus problemas del día a día. 

El elevado grado de desafección que la mayoría de la población se muestra en la perdida de votantes que sufren los dos grandes partidos que no es recogida sustancialmente por los llamados partidos minoritarios.

Como segunda gran conclusión vemos que el bipartidismo se ha disuelto y nos movemos hacia un nuevo escenario donde es de prever la irrupción  nuevos  partidos políticos que serán, en todo caso, minoritarios. Es decir, andamos hacia un parlamento a la Griega, con multitud de pequeñas formaciones políticas donde solo una coalición de partidos serán capaces de conformar gobierno. Este escenario es el que ya están preparando PP y PSOE para conformar en un futuro próximo una “gran coalición” al estilo Alemán donde podrían entrar alguno de los socios de gobierno tradicionales como son CIU, PNV o UPyD. Todo dependerá de lo importante del retroceso de PP y PSOE.

En este escenario IU se encuentra encantada ya que mejora sus resultados electorales pero de una forma tan exigua (1.2 puntos porcentuales) que debería hacer reflexionar a sus dirigentes de por qué no rescatan más votantes del 6.4% que pierde el PSOE o del voto en blanco y la abstención (32.2%).
Estratégicamente, la izquierda debería comprender que ninguno de los partidos que pueden considerarse de izquierdas en el parlamento ni otros que pudieran conseguir escaño en las próximas elecciones van a poder contra-restar el núcleo de poder que van a seguir suponiendo los partidos PP-PSOE y sus aliados tradicionales (CIU, PNV, UPyD). 

Solo un pacto político de toda la izquierda con el único objetivo de abrir en este país un nuevo proceso constituyente puede tener el suficiente peso como sujeto político para crear un contrapoder suficiente para frenar esta espiral de locura neoliberal en la que nos encontramos. La izquierda debe hacer memoria y recordar que algo similar ya se dio en el pasado, los pactos de San Sebastián, que pusieron el fin de la monarquía de Alfonso XIII y permitieron la llegada de la 2ª República. Solo teniendo una visión amplia no mermada por estrechos cálculos electorales, este país, tiene una esperanza de futuro. Solo “La Izquierda” puede transitar por este camino como ya hiciera en otro tiempo pero en la misma España.

martes, 25 de febrero de 2014


Julio Anguita: «En la izquierda, el ego está desatado»

J. Cerero / G. Verdugo | Un cuarto de siglo después de haber ganado sus primeras elecciones, con las que abrió sus dos legislaturas como alcalde de Córdoba, Julio Anguita continúa en la línea de fuego de la política dentro del Frente Cívico Somos Mayoría. El viernes, 21 de febrero, acudió a la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla a ofrecer una charla en la que ofreció alternativas a la crisis y la situación de España.
    ¿Tiene la sensación de que últimamente le dan más la razón, ahora que muchas cosas se ven a toro pasado?
     A mí me han dicho mesiánico y lunático y ahora me llaman profeta. ¿Qué ha ocurrido entre una etapa y otra? Yo puedo decir que he tenido trabajando conmigo al mejor equipo económico que ha habido nunca en España: Juan Francisco Martín Seco, interventor general del Estado; Pedro Montes o Jesús Albarracín, jefe de inspección del Banco de España; Juan Torres, catedrático de Economía… Un equipo que en los años 90 trabajaba en Izquierda Unida, con mayor o menor grado de militancia, y que cuando llegaba un problema o una propuesta tenían la manía de estudiarlo. Y cuando reciben los materiales que vienen de Europa se dan cuenta de que están ante un engaño, ante una estafa. Tanto el Tratado de Maastricht como el euro han sido una auténtica estafa. Y aquellos hombres y mujeres llegamos a una conclusión: no podemos apoyar este disparate. Y votamos en contra, con divisiones internas. El tiempo nos ha dado la razón, sí, pero se la ha dado al estudio, porque uno de los problemas de la política actual es que no se estudia ni se lee ni se quiere saber.
    Por lo general, con excepciones dignísimas, el político recibe por la mañana un listado de titulares de los medios de comunicación, los despacha, ustedes [señalando a los periodistas] les hacen preguntas y ellos responden con titulares. Y en política se está para estudiar, y para pensar. Al político se le paga para que reflexione y que después explique el producto de su elaboración. Entonces llevábamos razón, pero la moda no era ésa, y los medios de entonces eran la voz de su amo. Todos.

    ¿Qué panorama le augura a las iniciativas políticas de izquierdas de cara a las elecciones europeas? 
    Me va a perdonar, y espero que lo pueda explicar, pero a mí lo de las elecciones europeas, francamente, me da exactamente igual. No pierdo ni cinco minutos de mi tiempo en esa historia. ¿Por qué? Porque ahí no se va a solucionar nada. Dirán ustedes: pero eso marca tendencia, indica por dónde va la cosa… Que no. El problema de la izquierda es si es capaz de construir un proyecto alternativo ya. No podemos vivir criticando las barbaridades del capital, sino que tenemos que empezar a construir, sin estar en el poder, la economía alternativa. Cooperativismo, energía, agricultura, solidaridad. No podemos esperar a que el capitalismo se hunda; después de ese hundimiento, salimos nosotros… ¿con qué historia? Ése es el reto de la izquierda.
    Yo sé que ahora llegan las elecciones y todo el mundo se pone nervioso. Por eso el Frente Cívico eso lo tiene clarísimo: pasamos olímpicamente de elecciones a título colectivo. Esto nos va a permitir ver las cosas con mayor serenidad. Y la prisa que hay en una parte de la izquierda es un frenesí que algún día se va a pagar, porque hoy lo que hace falta es unidad, pero unidad en torno a un programa. Vamos, que estas elecciones me importan un bledo.
 
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   Esta apelación a la unidad, que es una reivindicación clásica, no parece tener mucha traslación en la realidad, habida cuenta de la divergencia programática entre los diferentes proyectos.
Pasa como con cualquier verdad política o religiosa: que una cosa es la predicación de la misma y otra la realidad. A lo largo de mi vida he visto muchas divisiones que se han hecho en nombre de la unidad. En política, pero muchísimo más en la izquierda, el ego está disparado. Somos una especie de personas que creemos que nuestra opinión es el centro del universo. Y cuando yo hago un pequeño manifiesto, ésa es la verdad revelada. Y cuando otro hace otro, enseguida forma otro clan. ¿Por qué? ¿Es algo congénito de la izquierda? No. Es algo congénito a la mediocridad y la medianía. Porque un genio de la política, como un tal Vladimir Ílich [Lenin], pasaba de esas cosas olímpicamente. ¿Y sabe usted de qué hablaba Lenin? De programa, de proyecto.
 
    Tanto el Frente Cívico como las asambleas ciudadanas y otros movimientos políticos plantean una toma de los círculos de poder desde fuera del sistema de partidos. ¿Es viable en España esta manera de llegar al poder sin pasar por las instituciones?
   Si nos montáramos en una máquina del tiempo, veríamos que la Constitución del 78, entre otros muchos errores, tiene uno muy gordo: el que afirma que los partidos políticos constituyen el vehículo de formación de la opinión pública. Eso es un error. El sujeto político es el ciudadano o la ciudadana, no el partido político. ¿Deben existir? Por supuesto. ¿Pero cuál es el papel que yo les atribuyo? Yo pertenezco a un partido político [PCE] que, en su origen, radicó su filosofía en el marxismo; era una cosmovisión, tenía sus interpretaciones de la historia, aspiraba a un tipo de sociedad… Éramos un corpus teórico y práctico, una cosmovisión. Ahí los partidos tienen un lugar extraordinario, único.
Lo que pasa es que los partidos hoy se han transformado en máquinas electorales, y ése es el mal. ¿Cuáles son los sujetos de la transformación política? Los partidos que cambien y esa inmensa cantidad de gente, dispersa y dividida, que está tanteando cómo se organiza, ése va a ser el nuevo sujeto revolucionario. Ese sujeto, cuando tome conciencia, que es a lo que yo llamo el precariado, ésos que viven mal, ésos que no tienen trabajo, cuando sean conscientes… No va a ser la clase obrera, vamos a hablar las cosas claras. Ese precariado y el mundo de la inteligencia —sin saber no hay revolución, toda esa parte de la izquierda que desprecia el saber es contrarrevolucionaria—  son los que yo creo que deben ser nuevos sujetos políticos. Pero hoy usted observa que la inquietud de todas las fuerzas políticas es la campaña electoral. Y termina la campaña electoral y ya están preparando la siguiente. Se han transformado en eso.
 
¿Cree que hay cierto inmovilismo político en el seno del PCE?
¿Inmovilismo político?
 
Usted llegó a decir en algún momento que IU “murió de ella misma”…
    Sí, pero eso es cainismo, no inmovilismo. Lo que pasa es que en el seno del Partido Comunista de España había distintas corrientes, como las hay en otros sitios, que desembocan en dos líneas de pensamiento. Una, que se formaran siempre alianzas con el Partido Socialista. Y otra, buscar alianzas con la sociedad para generar proyectos alternativos. Ahí está la línea de IU. Estas dos almas han estado siempre enfrentadas, una ha podido más que la otra y aquí lo estamos viendo. Donde se incluyen también los sindicatos.
      El PCE, por otra parte, es un partido que en su historia, aparte de la lucha contra Franco, se enfrentó a la Unión Soviética, cosa que no hizo ningún otro partido, ni siquiera socialista. No sé si saben ustedes, pero yo que tengo buena memoria sí, que cuando la matanza de la plaza de Tian’anmen, el único partido que criticó a China fue el PCE, que no el Partido Socialista. Por lo tanto, cuando hablan de involución del PCE, yo tiro de historia y no. Ahora, que el PCE ha cometido muchos errores, obviamente: la Transición, pues claro. Que ahora mismo se encuentra en una situación un tanto desmadejada, evidentemente. Pero cuando nos preguntan por nuestra historia, yo digo que sí, cometimos errores, pero tenemos una hoja de servicios bastante brillante.
 
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   ¿Fue la Transición una gran estafa?
      La Transición fue lo que yo he llamado en documentos —y la cosa ha llegado a cuajar— la segunda Restauración borbónica. Era la repetición del pacto de Cánovas y Sagasta ante el cadáver del rey Alfonso XII y teniendo delante a María Cristina. La Transición fue cómo todo cambia para que nadie cambie. Y, efectivamente, cambiaron unas pocas cositas. Pero el poder económico y social del franquismo se bañó en el Jordán de la democracia y pasó limpito a la otra orilla. Y en esa Transición todos, incluido el PCE —yo creo que es uno de sus fallos—, creyeron que con las libertades ya se había acabado todo y habíamos llegado a la Jerusalén celeste, a la tierra prometida. Eso es un disparate. Ése fue uno de nuestros fallos, sobre el cual nos hicimos la autocrítica siendo yo secretario general, cosa que no apareció en los medios de comunicación.
 
¿Fue el Eurocomunismo un proceso similar a la derechización de la socialdemocracia en los noventa?
   Usted se ha contestado. Hay un proceso que en la socialdemocracia se manifiesta en el Congreso de Bad Godesberg, en donde la socialdemocracia alemana, en torno al año 1959, no solamente es que abandone el marxismo —cuestión que podíamos discutir— sino que entiende que no hay opción alternativa al sistema capitalista. Y que solamente se puede aspirar a limar sus aristas. Ese proceso no sólo afecta a la socialdemocracia.  Afecta a los partidos comunistas de occidente y de oriente. Porque el gran público ha creído que el Partido Comunista de la Unión Soviética o el Partido Comunista Chino eran inmunes a esos cambios. Ni mucho menos. En el 88, años antes de que tuviera lugar la desaparición de la Unión Soviética, yo pude comprobar en Moscú, en un debate en el seno del Partido Comunista de la Unión Soviética, cómo aquellos hombres y mujeres ya habían abandonado sus ideas. Soy testigo. Y todo lo que se ha puesto en marcha en nombre del Partido Comunista Chino no tiene nada que ver con el comunismo, en absoluto.
   Luego ese mal no solamente ha atravesado a los partidos socialdemócratas, que eso está clarísimo, eso de que el Partido Socialista pueda ser de izquierdas… También ha pillado a los partidos comunistas en mayor o menor grado. ¿Qué hizo el Partido Comunista Italiano? Se hizo el harakiri, pensando que ellos iban a ganar las elecciones e iban a cambiar el mundo. Error. Confundieron gobierno y poder. Lo importante es que gobierno y poder sean dos cosas que se unan, pero mientras estén separadas quien gobierna de verdad es el poder, no el gobierno.
 
¿Se siente responsable del desapego hacia los políticos?
     Hombre, tengo mi parte, pero muy poquita, ¿sabe usted? Las cosas como son, muy poquita. Porque claro, un individuo como yo, que ha criticado las elecciones y que ha dicho que la mejor elección es trabajar todos los días; que ha propuesto que no haya tanto dinero gastado en campañas mientras hay medios de comunicación a los cuales se les paga, o medios del Estado; un señor que he sido el anti líder, que no se ha hecho fotografías con nadie, que no ha firmado autógrafos y que ha sido —como he dicho alguna vez— el sacerdote traidor de la casta, pues tengo mi culpa, pero muy poquita, de verdad, muy poquita.

¡Inscríbete en las Marchas de la Dignidad! ¡Todos A Madrid!

Compañer@, amig@, simpatizante del Frente Cívico, si te estás planteando sumarte a las Marchas de la Dignidad, dos cosas:
1º. No lo dudes más!, si al final vas a venir!!!
2º. Empieza a ser urgente inscribirse. No se puede organizar nada sin saber cuántos seremos, al menos aproximadamente. Un cambio de planes de última hora nos puede pasar a cualquiera, ya se cuenta con esas bajas, y con los últimos en apuntarse. Pero hay que tener una idea aproximada.
Así que corre la voz, cuéntalo, busca compañer@s de viaje, tanto si quieres marchar a pie como si quieres ir en bus solo para el día 22 de marzo, deja tus datos en el formulario que encontrarás en el siguiente enlace y se pondrán en contacto contigo para concretar detalles.
Nos vemos en Madrid!!!

http://marchasdeladignidad22mmalaga.blogspot.com.es/


domingo, 23 de febrero de 2014

El Expolio

Julio Anguita
Miembro del Frente Cívico Somos Mayoría

Abducido por la cotidiana de prelación de la anécdota sobre la categoría en muchos medios de comunicación; abrumado por escándalos, corrupciones e inanidades políticas y desalentado por la pérdida de horizonte, el ciudadano medio no tiene ganas ni interés en reflexionar sobre el cómo hemos llegado a esta postración y a esta anomia. Sin embargo se debe hacer ese esfuerzo porque la memoria, la Historia, el recuerdo, nos devuelven la lucidez y con ella la consciencia de la situación.

Luis de Guindos afirmó en su toma de posesión como Ministro de Economía que los contribuyentes no pondrían ni un euro en ayudas a la banca. Pues bien, puede afirmarse que a día de hoy la cantidad regalada a la banca supera los 130.000 millones euros. Dicha cantidad es el resultado de sumar las inyecciones directas a la banca, las garantías sobre la evolución futura de las cartas de crédito, las pérdidas por las futuras privatizaciones, el coste público del llamado banco malo, el ahorro de impuestos, los avales del Estado a emisiones de crédito de empresas privadas y las consecuencia para el erario público de la estafa de las preferentes.

Todo ello no ha sido sino el corolario, por ahora, de una política económica consistente en depredar la riqueza pública a mayor beneficio de los poderes económicos españoles y foráneos. El desmantelamiento de la industria española, las privatizaciones de las empresas públicas, la aplicación del Tratado de Maastricht acerca de la obligatoriedad por parte de los Estados de acudir al crédito privado por haberse prohibido el acceso a la banca pública, la orientación de la economía española en torno a dos pilares: el ladrillo y el turismo, y la reforma constitucional por la que el pago de la deuda pública es preferente a otras necesidades. Los sucesivos Gobiernos de España, en nombre de un europeísmo de oropel y pazguatería se han comportado con sus país como lo hiciera cualquier ejército invasor: esquilmando, arrasando y expoliando.

Fuente: El Economista